Todo mi
esfuerzo había valido la pena. Estaba fuera de todo ese pasado que me
aterrorizaba.
Estaba
nevando y conducía hacia mi casa. Pensaba en lo que acababa de hacer. Si sale
como lo pienso, nadie se va a dar cuenta de lo que hice. Me daba risa pensarlo
y me hacía sentir orgullosa.
Llegué a mi
casa y mis padres estaban desayunando, actué normal, desayuné y me encerré en
mi habitación. Les dije a mis padres que iba a descansar, cuando la verdad es
que iba a empacar.
Después de
dos horas de encierro, salí para despedir a mis padres que se iban a trabajar;
luego de ver que se fueran, saqué mis cosas, bolsos y valijas y tomé un taxi
hacia el olvido, estaba dejando todo atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario