El 23 de octubre del 2013 Esteban
y Lorena se fueron de vacaciones al Bolsón, alquilaron una cabaña. Alrededor de
esta había muchos árboles y también un pequeño río que se perdía entre las
montañas. Al llegar allí ordenaron todas sus cosas en la cabaña, desayunaron y
se fueron a recorrer el lugar. Mientras iban caminando se encontraron con dos
niñas que estaban jugando a orillas del río, Lorena se acercó a una de ellas y
le preguntó si estaban solas; la nena le dijo que estaban esperando a su papá,
que fue a buscar algo a la cabaña y que estaban bien. Luego Lorena y Esteban
siguieron caminando y se quedaron pensando en las niñas. Cuando llegaron a la
cabaña para almorzar, de pronto escucharon que golpeaban la puerta, al abrir no
había nadie; salieron afuera y vieron un moño en el piso, idéntico al que tenía
la niña con la que Lorena había hablado. Entonces intrigados fueron a ver si
estaban en el río, pero se encontraron con otras personas: se acercaron para
preguntarles si habían visto a dos niñas y la respuesta fue siempre la misma, nadie
las había visto. Obsesionados empezaron
a buscarlas, nadie las conocía. Fue al
anochecer del segundo día que hallaron la respuesta, cuando se encontraron con
la anciana que cuidaba ese lugar; ella les dijo que no buscasen más, hacía
décadas que la familia de las niñas busca sus cuerpos en el río.
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