domingo, 17 de agosto de 2014

El Plan

    Alguna vez él fue una buena persona, alguna vez el estuvo cuerdo, alguna vez...
    Como un perro de la calle que tiene poco, pero es libre con todo el mundo para él, que es atrapado y él esperanzado de ser amado, de tener un rico plato de comida asegurado es traicionado por aquella mirada que en un momento creyó bondadosa y resultó ser perversa. Siendo privado de su hermosa libertad, obligado a vivir día y noche en un triste terreno gris con una malévola  construcción, con la intención de que proteja aquel misterioso lugar que ni siquiera llegó a olfatear. Atado con una simple soga, ese insignificante elemento que le privaba de vivir¿Qué creen? ¿Qué el perro se quedaría resignado a cumplir ese horrible trabajo? ¿O que mordería la soga y huiría?
   Eso fue lo que le pasó a Gadrel, con la diferencia que él no es un perro sino una persona. No lo ataron, pero hubiese dado lo mismo que lo hayan hecho o no. Tal vez no tenía mucho, incluso nada, pero sus bienes nunca fueron materiales.
   Lo planeó por mucho tiempo, y cuando encontró su oportunidad huyó. Corrió y corrió sin mirar atrás. Sabía que lo perseguirían, pero cuando lo encuentren (y deseaba que lo encuentren) estaría preparado, esperándolos.
   Nunca quiso hablar de lo que sucedió en aquel misterioso lugar. Lo único que quería era venganza, una dulce, cruel, satisfactoria y perversa venganza. Su mente se ennegreció. Ya no era más Gadrel, el dulce y humilde ciudadano de tercera clase. Ahora solo era un psicópata con un objetivo, vengarse de aquellos quienes arruinaron su vida. No fue una sola persona el responsable, fue una organización secreta que se dedicaba a la corrupción y el crimen, arruinando vidas como la de él ¿Quién le creería a un vagabundo, de que fue secuestrado por una enorme organización criminal secreta? Estaba solo, pero sabía que habrían más como él, alguien que también haya sido engañado por ellos y siga vivo, que tenga su mismo deseo...
   Y lo encontró. Una brillante mente criminal en ruina. Buscado por las autoridades, obligado a huir el resto de su vida, un hombre llamado "Enrique el falsificador".
   La historia de Enrique es simple. Fue contratado gracias a su maravilloso talento por aquel clan, reclutado por el mismísimo líder. Trabajó para ellos un par de años, los ayudo a crecer y llenarse de poder, y cuando reclamó su parte, fue traicionado, sus compañeros le tendieron una trampa e intentaron entregarlo a las autoridades, siendo obligado a huir o ser encerrado.
   Enrique necesitaba tiempo para crear una nueva identidad, y su encuentro con Gadrel fue perfecto. Juntos destruirían a aquellos que arruinaron sus vidas.
   Ganaron terreno en las calles, consiguieron contactos, y con su resplandeciente oscuridad idearon el plan perfecto.
   Ingresaron increíblemente fácil. Enrique manejaba un camión con un supuesto cargamento destinado a los planes perversos de aquel clan. Él llevaba una mascara tan auténtica que hasta una madre se confundiría. Entraron.
   Gadrel estaba donde el cargamento, con algunas personas que reclutaron. Solo eran cuerpos insignificantes, necesarios para cerrar las puertas y deshacerse de algunos de los tantos criminales que trabajaban allí. El premio mayor estaba destinado para Enrique y Gadrel.
   Totalmente engañados los guardias los dejaron parar y cerraron las puertas, sin saber que aquella sería la última vez que verían el cielo.
   Al deshacerse de los guardias, comenzó la masacre, rápidamente los secuaces reclutados fueron a cerrar todas las puertas. Ya no hay salida y tienen el control, saben donde está cada uno de los cómplices de ese malicioso lugar. Para el amanecer no habrá ni un alma.
   Manchados de sangre sin vuelta atrás, Enrique y Gadrel, aún sedientos de venganza, van por el premio mayor.
   Era de esperar que alguien accionara alguna alarma, los refuerzos vienen por ellos y no dejarán que se salven.
   Los minutos son vitales, se quedaron sin balas, obligando la última batalla a ser cuerpo a cuerpo.
   La mente maestra se encuentra en su oficina preocupado, todos sus hombres están muertos, él asesinó a los responsables, excepto a los más peligrosos. Y vienen por el. Tiene suficientes balas, pero siente como la muerte se acerca más y más. Las puertas no tienen seguro, ya no hay donde esconderse, él escucha los pasos y los gritos de sus últimos hombres, ya están allí... Lo único que puede hacer es esperarlos y probar su suerte. De espaldas a la puerta, se asegura que su arma esté cargada y espera...
   El dúo Enrique y Gadrel llegan al esperado lugar y lo ven. Allí parado de espaldas, aquel hombre que les arruino la vida, el responsable de todo y ya es la hora den su fin...
   Los refuerzos acaban de penetrar el lugar, encontrando toda la masacre que dejaron Enrique y Gadrel en su camino, buscando señales de vida. No falta mucho para que los encuentren...
   Gadrel se avalanza sobre el jefe como un animal salvaje. Él trata de darse vuelta para disparar pero es tirado al piso desviando el disparo, dándole a Enrique. Trata de dispararle a Gadrel, pero el corta su mano con su enorme navaja. El agudo grito delata su ubicación ante los refuerzos y todos se dirigen lo más rápido posible hacia allí.
     Enrique se está desangrando en el suelo, tratando de hacer presión en la herida, mientras Gadrel descarga todo su odio contra aquel hombre sin importarle nada. Llegan los refuerzos pero se detienen y quedan horrorizados al ver la siguiente escena. Enrique muerto en la puerta y Gadrel encima del líder, cubierto de sangre con su corazón en la mano. Ahora sí, está satisfecho.
Lourdes N.

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