Siempre fui de sueño ligero.
Son las doce de la noche cuando escucho un zumbido muy potente. ¿Por qué me suena
tan familiar? “Eso” afuera de mi habitación se va acercando, creo que está
entrando… ¡Dios!
Me despierto tranquilo con
una sensación de mareos; esto se está volviendo algo recurrente, “tendré que
ver algún médico”, pienso.
Volví del médico no de muy
buen humor; me dijeron que los rayos y la ecografía abdominal se veían extraños y que no entendían que me sucedía. Mi vecino se
detuvo y mencionó haber escuchado gritos ayer a la noche. Lo relacioné con mis
mareos, quizá tenga algún tipo de sonambulismo extraño.
Se me ha ocurrido dejar una
grabadora de video para ver lo que sucedía, me fui a dormir. Luego todo es confuso.
Por la mañana, la cinta está rota, el video se convirtió en estática y se escucha
una voz gritona diciendo: “¡Es un niño! ¡Es un niño!”, repetidamente, la voz cada vez más grave y
lejana.
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